Curiosidades
Los cuentos infantiles tradicionales, ¿historias de horror?
Los cuentos tradicionales o populares de escritores de renombre, catalogados como cuentos infantiles, son crueles, con historias de mutilaciones, canibalismo, venganzas, etc. Detrás de esa literatura, que a alguien se le ocurrió calificar de infantil, hay una pluma con un dueño cruel. Son relatos severos, con castigos terribles, que pretenden enseñar a los niños a sobrevivir. Y aunque crecimos con cuentos de hadas y relatos magníficos adheridos a nuestra memoria, adaptados por Disney, la historia real es otra.
Por Julieta Pinzón
Noviembre 2023
Relatos de historias mucho más antiguas y que en algunos casos se nutren de cuentos orales con más de medio siglo de antigüedad. Eran historias que pasaban de generación en generación, con adaptaciones, y que a nos han llegado gracias al trabajo de varios escritores que con un afán más folklórico que infantil se dedicaron a reunirlos todos. La mayoría de las adaptaciones de Disney proceden de cuentos que recogieron los Hermanos Grimm a comienzos del siglo XIX procedentes de la tradición alemana y los que unas décadas antes recogió también de la herencia francesa Charles Perrault. Estos cuentos, recopilados por cronistas de las historias que les contaban varios vecinos, no eran precisamente historias para acostar a los niños, sino más bien para ejemplificar con dureza los peligros de la vida.
En su version original, en Cenicienta, su padre no muere al principio del relato como cuenta Disney, sino que es su madre, en cuya tumba aparece un pájaro que como la Hada Madrina le concede unos cuantos deseos. Para que el zapato calce a la perfección, la madrastra convence a sus dos hijas que se mutilen, la primera dos dedos del pie y la segunda el talón. Cenicienta acabe casándose con el príncipe y dos palomas picoteen los ojos de las dos hermanastras. La Bella Durmiente, dormirá profundamente por una predicción que le hicieron un grupo de brujos al nacer. Un Rey casado da con ella en su lecho durmiente. Se enamora de ella, intenta despertarla sin conseguirlo, y acaba manteniendo relaciones sexuales con la princesa dormida hasta el punto de dejarla embarazada. De esa relación truculenta tiene 2 niños y cuando uno de ellos intentando mamar consigue quitarle la espina que la mantenía dormida. La mujer del rey, manda traer a los dos bebés, cocinarlos, y servírselos en secreto a su marido. El cocinero de palacio se apiada y los oculta. El cuento acaba con el Rey descubriendo el plan de su mujer y mandándola a quemar, teniendo un final "feliz" casándose con La Bella Durmiente. Peter Pan tiene especial odio hacia las personas mayores y hace uso de su puñal en varias ocasiones contra los Niños Perdidos cuando crecían. Blancanieves Tras ser atendida por los enanitos y rescatada por el príncipe, logra reconocer a su madrastra a pesar de sus múltiples transformaciones y la obliga a bailar durante su boda con una zapatos de hierro al rojo vivo hasta caer muerta. La Sirenita también se queda sin voz, a cambio de conseguir su forma humana para intentar enamorar al príncipe. Persuadida por sus hermanas, está a punto de asesinar a su amado, para recuperar su cola y volver al mar. Se arrepiente en último momento, dejando vivir al príncipe y arrojándose al agua, donde muere convertida en espuma de mar. A Ariel le duelen sus piernas humanas como si estuviera todo el rato pisando un suelo con alfileres. Pinocho, la marioneta no consigue convertirse en niño y acaba ahorcado fruto de una de sus muchas travesuras. Por el camino Pinocho mata a Pepito Grillo al poco de conocerlo, y durante toda la historia tiene varios encuentros con una niña de rostro pálido y pelo turquesa que afirma estar muerta.
En estos cuentos populares, el miedo y la crueldad son temas recurrentes. Esto abre un debate. Los que piensan que tanta violencia no es apta a un público infantil. Otros que la violencia en una historia para niños tiene una validez pedagógica importante, porque afirman que esta no es ajena a lo que un niño puede experimentar cada día, a través del cine, de la televisión, de internet, etc.. La creencia común de los padres es que el niño debe ser apartado de lo que más le preocupa: sus ansiedades desconocidas y sin forma, y sus caóticas, airadas e incluso violentas fantasías. Que debería conocer únicamente el lado bueno de las cosas. Pero este mundo de una sola cara nutre a la mente de modo unilateral, pues la vida real no siempre es agradable. Las historias modernas que se escriben para los niños evitan, generalmente, estos problemas existenciales, aunque sean cruciales para todos nosotros. El niño necesita más que nadie que se le den sugerencias, en forma simbólica, de cómo debe tratar con dichas historias y avanzar sin peligro hacia la madurez.
En este sentido el propósito educativo no es tanto el de clasificar entre niño bueno y niño malo, premiar o castigar en base a las actitudes, sino de familiarizar al pequeño lector con sus sentimientos y de aprender a aceptarse.